Mensaje saludable marzo: Dormir no es parar, es optimizar tu rendimiento
En el imaginario universitario, las noches en vela suelen asociarse a compromiso y productividad. Sin embargo, la evidencia científica muestra un patrón consistente: dormir bien mejora el rendimiento académico en estudiantes universitarios, mientras que la privación crónica lo deteriora. La privación de sueño es altamente prevalente entre universitarios. El contexto universitario combina factores de riesgo: carga académica elevada, uso intensivo de pantallas, horarios irregulares y vida social nocturna. La cultura del “dormir poco” se ha normalizado, pero las consecuencias son claras: altas tasas de somnolencia diurna, alteraciones del ritmo sueño-vigilia, … En definitiva, hábitos que afectan directamente a la eficiencia cognitiva y al rendimiento académico.
